19 feb. 2006

Hanging Rock: picnic en la eternidad

El Clyde College era un prestigiado colegio para señoritas, ubicado en el pueblo australiano de Woodend, en las cercanías de Melbourne.
Cada año organizaba una excursión con las alumnas y sus profesores.
La mañana del 14 de febrero de 1900 el grupo, integrado por 19 estudiantes, el conductor del transporte y las maestras Diana de Poitiers, profesora de danza y francés, y Greta McCraw, profesora de matemáticas, salió con destino a Hanging Rock, una enorme roca de origen volcánico, ubicada en la llanura donde habitualmente solían realizarse días de campo.
Llegaron a buena hora, tras recorrer la distancia de 7 kilómetros desde el colegio, y la primera parte del paseo se desarrolló con normalidad. Las muchachas comieron el refrigerio y tomaron una siesta. Hacia las 15:00, tres de ellas, Irma Leopold, Marion Quade y Miranda, pidieron permiso para explorar las formaciones de la roca que, de una altura de 150 metros, cuenta con pequeños caminos, precipicios y un riachuelo. Luego de darles las advertencias de rigor, se les permitió ir, y se les unió una cuarta chica llamada Edith Horton.
Hacia las 15:30 otro pequeño grupo de paseantes (encabezado por Michael Fitzhubert y su tío Albert Crundall), que realizaba un picnic allí mismo, las vió pasar caminando detrás junto a unos árboles.
A las 16:30 la maestra Poitiers y el conductor del vehículo decidieron volver con todo el grupo al colegio. Se percataron de que las excursionistas no habían vuelto y que tampoco la maestra McCraw estaba.
Pidieron a las alumnas restantes que buscaran en parejas y así lo hicieron. No tuvieron éxito. Una hora después apareció Edith Horton, Gritando histéricamente y no podía explicar lo que había pasado.
Al ver que oscurecía, Poitiers y el conductor consideraron preferible regresar a la escuela con todo el grupo y avisar a la directora y a las autoridades locales lo que había ocurrido. Al día siguiente se organizó una búsqueda formal y detallada por la zona de la roca, pero no se encontró al grupo perdido.
Médicos y policías interrogaron a Edith Norton, quien presentaba leves lesiones. No pudo dar ninguna información útil más que había visto a la señorita McCraw sin falda y que no había respondido a sus gritos..
Las indagaciones continuaron por varios días y abarcaron al otro grupo de paseantes que se hallaba aquel día cerca de la roca, pues se creía que Michael Fitzhubert podría haber atacado a las muchachas. Pero al no haber indicios suficientes, la hipótesis fue descartada.
Casi una semana después la policía desistió de la búsqueda. Fitzhubert y Crundell decidieron seguir investigando por su cuenta. El primero optó por pasar la noche junto a la roca. Al día siguiente Crundell lo encontró inconsciente y lastimado. Guardaba en su ropa una nota que parecía el rapido apunte de un hallazgo. Alentados por esta nueva pista, los policías regresaron a Hanging Rock y encontraron desmayada a Irma Leopold, una de las 3 chicas extraviadas. Tenía pequeñas heridas, explicables por las malezas del terreno; le faltaba el corpiño pero no presentaba señales de abuso sexual. Cuando recuperó la conciencia se le preguntó que había ocurrido, pero no pudo responder. Nunca se supo nada más de las otras 3 personas desaparecidas.
El colegio fue clausurado y unas semanas después su directora, que no había participado en la excursión, se dirigió sola a Hanging Rock, donde se suicidó arrojándose a un precipicio.
Entónces se desataron múltiples especulaciones. Los aficionados a lo paranormal sostienen que las mujueres fueron raptadas por un platillo volador, que tal vez se insertaron en una dimension temporal paralela o que cayeron pesas de las ocultas fuerzas naturales veneradas por los aborígenes australianos.
Quienes apuestan a una visión más objetiva dicen que simplemente se perdieron en el complicado interior de la roca, o que fueron víctimas de algún ataque sexual; sin embargo, es bastante extraño que las 2 sobrevivientes hallan conservado su virginidad.
El asunto más sorprendente es que los principales datos de estos acontecimientos proceden de la novela de Joan Lindsay picnic at Hanging Rock, aparecida en 1967, que sirvió de inspiración a una hermosa e inquietante películe del cineasta australino Peter weir. En el texto hay mucha información que parece verosímil: largas citas textuales de artículos periodísticos, lugares que realmente existen y fragmentos de revistas contemporáneas a los hechos. Sin embargo, no ha sido facil verificar la autenticidad de tales reportes. Ello ha hecho pensar que todo ha sido una invención literaria, la moderna elaboración de una leyenda. En su ensayo 'The Solution to Joan Lindsay's novel Picnic at Hanging Rock?', Brett McKenzie asegura que toda la historia es creación de la novelista y que en su obra están dados los elementos para resolver el misterio. Ninguno de ellos apela una explicación sobrenatural.

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